Tipos de fuerzas


Algunas de las fuerzas que observamos que actúan a nuestro alrededor pueden ser descritas en términos de otras más básicas. Una patada a un balón, por ejemplo, puede analizarse en términos de las fuerzas entre las moléculas de la bota y las del balón. Este proceso puede continuarse hasta llegar a las fuerzas fundamentales del universo, que no se pueden explicar en función de otras más básicas.

Fuerzas fundamentales

Las fuerzas fundamentales conocidas hasta la fecha son cuatro: la gravitatoria, la electromagnética, la nuclear fuerte y la nuclear débil. A continuación describiremos brevemente cada una de ellas, para discutir en el siguiente post las fuerzas derivadas más importantes y, en particular, el rozamiento.

  • La fuerza gravitatoria se produce entre todos los cuerpos y es proporcional a sus masas. Es la interacción responsable del movimiento planetario, de que estemos sujetos a la Tierra, de que la atmósfera de ésta no se escape y de fenómenos más sutiles, como las mareas. Es una fuerza muy débil, pero de largo alcance.
  • La fuerza electromagnética proviene de la interacción entre las cargas eléctricas. Es la fuerza involucrada en la gran mayoría de los fenómenos de nuestro alrededor, incluidos los fenómenos vitales. Ello se debe a que los electrones y los protones que forman los átomos, las moléculas y los sólidos y líquidos están ligados a través de esta interacción. La fuerza electromagnética es de largo alcance, si bien sus efectos se compensan con frecuencia debido a la neutralidad de carga de muchos objetos, lo que no ocurre con la interacción gravitatoria (pues sólo existe un tipo de masa).
  • La fuerza nuclear fuerte mantiene unidos a los componentes de los núcleos atómicos. Es la que se libera en las reacciones nucleares, tanto en las bombas de este tipo como en los reactores de fisión y de fusión. Es una fuerza de muy corto alcance, que domina sobre las otras a distancias nucleares, pero que apenas se manifiesta a distancias más lejanas.
  • La fuerza nuclear débil es la causante de la inestabilidad de los núcleos atómicos y, por lo tanto, de la radiación nuclear. Hoy día se sabe que está unificada con la interacción electromagnética. Es decir, ambas pueden considerarse como manifestaciones de una única interacción, que las engloba.



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