Primera ley de Newton



La primera ley de Newton, también conocida como ley de la inercia, dice lo siguiente:

Todo cuerpo sobre el que no actúe una fuerza neta permanecerá en reposo o en movimiento rectilíneo uniforme, según fuera su estado inicial.


De hecho, esta ley fue descubierta por Galileo, y Newton simplemente la reformuló. En ella se establece que el estado natural de un cuerpo —es decir, el que posee en ausencia de interacciones— es el movimiento rectilíneo y uniforme. Galileo llegó a esta conclusión tras comprobar que el frenado de un cuerpo, al deslizarse en una superficie plana, dependía exclusivamente del rozamiento entre ambos. Con objetos y superficies muy lisas, el movimiento era casi uniforme. Galileo imaginó que este caso límite del movimiento uniforme es el que se obtendría cuando no hubiera rozamiento.

Esta visión del movimiento contradecía las ideas de Aristóteles, predominantes en aquella época, que establecían el reposo como el estado natural de los cuerpos. Para Galileo y Newton, el reposo no es más que un caso particular de movimiento rectilíneo uniforme, tan natural para un cuerpo sin interacciones como cualquier otro movimiento rectilíneo uniforme, y no el único estado natural de los cuerpos. Cuando un cuerpo sin interacciones aparentes frena, no es para satisfacer una tendencia natural al reposo, sino porque sobre él actúa una fuerza de rozamiento.


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