Antecedentes del sistema periódico

Antecedentes del sistema periódico

En 1869, un químico ruso, D. Mendeleiev, y otro alemán, L. Meyer, independientemente uno de otro, formularon con mayor rigor la relación entre las masas atómicas de los elementos y sus propiedades químicas, estableciendo el sistema de períodos de los elementos, o como suele llamarse, el sistema periódico. La tabla periódica de Mendeleiev seguía el plan de Newlands de disponer los elementos en orden de masas atómicas crecientes, pero con las siguientes modificaciones:
1. Se establecieron períodos largos para los elementos conocidos actualmente como metales de transición. Estos períodos se presentaron desdoblados, ocupando cada uno dos líneas. Esta innovación suprimió la necesidad de colocar metales, como el vanadio, el cromo y el manganeso, debajo de no metales, como el fósforo, el azufre y el cloro.
2. Cuando las propiedades de un elemento no estaban de acuerdo con la posición que le correspondía según su masa atómica, se dejó el hueco para un nuevo elemento. Por ejemplo, no existía ningún elemento que encajara debajo del silicio y se dejó el hueco para un nuevo elemento al que se llamó ekasilicio (el que va después del silicio).
3. Se hizo una revisión de los valores de las masas atómicas. Así, se creía que la masa atómica del platino era mayor que la del oro. Mendeleiev pensó de otra manera, a causa de la química de los metales y de los lugares que debían ocupar en su tabla. Nuevas determinaciones dieron 198 para el platino y 199 para el oro, lo que colocaba al platino delante del oro y debajo del paladio, que es el elemento que más se parece al platino.

 
Mendeleiev resumió sus descubrimientos estableciendo la ley periódica que dice que las propiedades de los elementos químicos no son arbitrarias, sino que varían con la masa atómica de una manera sistemática.

Sin embargo, continuaron persistiendo varias discrepancias. Por ejemplo, el orden de masas atómicas situaba los elementos Fe, Ni, Co, Cu en el cuarto período; Ru, Rh, Pd, Ag en el quinto; y Os, Ir, Pt, Au en el sexto. A su vez, el Te tiene una masa atómica mayor que el I, pero el I se corresponde con Br y Cl, y el Te se parece a Se y S en sus propiedades químicas. Además, cuando se descubrieron los gases nobles, se vio que el Ar tenía una masa atómica superior a la del K, mientras que los restantes gases nobles tenían masas atómicas inferiores a las de los metales alcalinos adyacentes. En estos tres ejemplos es evidente que no resulta aceptable el aumento de masa atómica como referencia para colocar los elementos en el sistema periódico.


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